Siendo todavía un joven adolescente, aprendí el verdadero significado de valores como la justicia, la educación, el respeto del código de circulación o, más concretamente, la prohibición de adelantar en un cambio de rasante de visibilidad reducida.
Por aquel entonces mi vida transcurría a ritmo de country y rock n' roll. Pasaba las noches en vela, soñaba de día, era un animal nocturno; trabajaba como teleoperador para una importante firma de cosméticos, en el turno de noche. Desobediente, inconformista e intolerante a la lactosa, lo que no me impedía tomarme un Colacao cada mañana. Todo un rebelde de alma indomable.